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El pozo mágico de las cartas


Author: new media


Un día su madre le reprendió por atender en la casa a pobres y enfermos, ella le contestó: "Cuando servimos a los pobres y a los enfermos, servimos a Jesús. No debemos cansarnos de ayudar a nuestro prójimo, porque en ellos servimos a Jesús".

Así se mostraba Isabel Flores de Oliva, conocida bajo el simbólico y encantador nombre de Rosa; por la hermosura de su alma y de toda ella y por el fragante perfume embriagador de sus virtudes.

Dotada de brillantes cualidades y dones de ingenio, ya desde niña se había consagrado al Señor. Su profunda veneración por Santa Catalina de Siena, la llevó a entrar como terciaria en el Convento de Santo Domingo. A partir de entonces, se recluyó prácticamente en una ermita que ella construyó.

Su caridad resaltaba entre sus virtudes. Sentía un vivo deseo por la salvación de las almas. Atendía a toda clase de necesitados, especialmente a enfermos y mendigos.

Probablemente, esto se debía a su preocupación por ellos al tener una visión cotidiana de los sufrimientos que padecían los trabajadores indios.

La fama de sus penitencias, así como su bondad, se fue difundiendo hasta propagarse su veneración en las Filipinas y otras partes del continente, por lo que se la proclamó Patrona de las Américas y las Filipinas.

Después de su fallecimiento, al crecer el número de milagros y gracias que la gente obtenía por su intercesión, miles de personas se concentran cada 30 de agosto para agradecer y pedir milagros mediante cartas que caen sobre el buzón de la correspondencia: El pozo de los deseos. Este es el pozo de Santa Rosa que se encuentra en su Santuario.

Lugar de perenigración que recibe pedidos de todo tipo, desde personas enfermas que desean aliviar sus dolores, hasta de románticos enamorados que le piden los mantenga unidos.

Cierto o no, la fe nos acompañará este 30 de agosto; cerraremos nuestros ojos, pensaremos en un deseo y arrojaremos nuestra carta hacia el fondo del pozo. Eso sí, quien desee de un buen descanso no necesitará de pozo de los deseos sino del Hotel Libertador que hará de sus buenos deseos una buena estadía desde el primer instante de su llegada.



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